viernes, 26 de diciembre de 2008

DRÁCULA de Bram Stoker (Fragmento)

Al igual que hice en su día con la novela de Frankenstein,hoy os voy a deleitar con un pasaje de Drácula,que para mí es uno de los mejores libros que me he leído nunca,especialmente por la manera en que Stoker lo escribió:tiene una técnica narrativa que hace partícipe al lector porque como te da información en plan rompecabezas,te crea una angustia y un nerviosismo porque tú sabes que algo maligno se está tramando entorno a los personajes pero ellos se van enterando con cuentagotas.Lo más genial ocurre cuando todas esas historias confluyen en la escena final dando lugar a una catarsis impactante.
He elegido este fragmento por su sensualidad y terror y porque en él el protagonista(Jonathan Harker)toma conciencia de que su anfitrión es un vampiro y empieza a comprender sus crueles intenciones.Tenía miedo de abrir los párpados,pero podía ver perfectamente por entre las pestañas.La muchacha rubia se puso de rodillas y se inclinó sobre mí,relamiéndose.Había en ella una voluptuosidad deliberada que resultaba excitante y repulsiva a la vez,y al arquear el cuello se chupó los labios como un animal,de modo que vi a la luz de la luna la saliva que brillaba en la boca escarlata,y la roja lengua que lamía los dientes blancos y afilados.Su cabeza descendió hasta que sus labios quedaron por debajo de mi boca y barbilla y parecieron a punto de cerrarse sobre mi garganta.Entonces se detuvo,y oí el ruido agitado que producía su lengua al lamerse los dientes y los labios,y sentí su aliento cálido en mi cuello.La piel de mi garganta empezó a hormiguear,como ocurre cuando se aproxima más y más a nuestro cuerpo la mano que va a hacerte cosquillas.Sentí la caricia suave y trémula de los labios en la piel hipersensible de mi cuello,y el contacto duro de los dientes afilados que me rozaron y se detuvieron allí.Cerré los ojos en lánguido éxtasis y esperé;esperé con el corazón palpitante.
Pero en ese mismo instante me embargó otra sensación con la rapidez del rayo.Tomé conciencia de la presencia del conde y del furor que lo dominaba.Al abrir involuntariamente los ojos vi que su mano poderosa agarraba el delicado cuello de la mujer rubia,y con su fuerza de gigante la hacía retroceder,los ojos azules de la mujer transformados por la ira,los dientes blancos rechinando de la rabia,las hermosas mejillas enrojecidas de pasión.¡Pero el conde!Nunca había imaginado tal cólera y furor,ni siquiera en los demonios de los abismos.Sus ojos refulgían literalmente.La luz roja que despedían era espeluznante,como si ardieran tras ellos las llamas del fuego del infierno.Su rostro estaba mortalmente pálido,y los rasgos duros como alambres tirantes;las espesas cejas que se unían en el puente de la nariz parecían en esos momentos un barrote ondulante de metal al rojo blanco.Apartó a la mujer de su lado con un salvaje manotazo;y después hizo señas a las otras,como para instarlas a retroceder;era el mismo gesto imperioso que le había visto utilizar con los lobos.Dijo en un tono que,aunque bajo y casi susurrante,pareció cortar el aire y rodear la habitación:
-¿Cómo os atrevéis a tocarlo,ninguna de vosotras?¿Cómo os atrevéis a poner los ojos en él,habiéndooslo prohibido?¡Atrás os digo!Este hombre me pertenece.¡No os acerquéis a él,o tendréis que véroslas conmigo!.[...]
-¿No nos vas a dar nada esta noche?-preguntó una de las mujeres con una ligera carcajada,mientras señalaba la bolsa que el conde había tirado al suelo y que se movía como si hubiese algo vivo en su interior.
El conde asintió por toda respuesta.Una de las mujeres se abalanzó sobre la bolsa y la abrió.A menos que me engañasen mis oídos,percibí un grito sofocado y un gemido como de niño medio ahogado.Las mujeres rodearon la bolsa mientras yo quedaba pasmado de terror.Cuando volví a mirar habían desaparecido,y con ellas la espantosa bolsa.No se encontraban cerca de ninguna puerta,y no podían haber pasado a mi lado sin que me hubiese dado cuenta.Al parecer,sencillamente se habían desvanecido en los rayos de la luna y habían salido por la ventana,porque vi las siluetas sombrías y difusas durante un momento,antes de que desaparecieran por completo.
El terror se apoderó de mí y quedé inconsciente.

1 comentario:

jaime dijo...

Bueno Señora como vera he leído su fragmento, aunque anhelaba que me hubiese corregido como ya sabe, que como a visto no soy buen lector, ( y el fragmento no merece que lo trate así... ) esa mano abierta y mi trasero al aire después de que con un tirón me hubiese dejado totalmente desnudo a su merced, acariciara mi enrojecido ......

Me ha gustado mucho el fragmento así como leerlo, igual quien sabe algún día noto esos colmillos afilados cerca de mi garganta....

Ahora estoy curioseando por el blog y me parece que es muy interesesante, te animo a que sigas, espero verte pronto... un beso y dejo a tu imaginación todo lo demás...