sábado, 4 de julio de 2009

VESTIDA DE MAR...

Descubrí a Alfonsina Storni en mi oscura y depresiva juventud:me sentía identificada con el dolor reflejado en sus poemas y el que muriera suicidándose al adentrarse en la mar,la hacía"un ejemplo a seguir";gracias a la vida y a mis esfuerzos todo aquello pasó y entonces aprendí a leer sus poemas con ojos nuevos,con ojos esperanzados.Ahora os quiero dejar parte de ella y también parte de mí aquí,y por eso os escribo un pequeño fragmento en el que me siento 100% identificada y que refleja mi naturaleza dual:
>>Mariposa triste,leona cruel,
Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.>>

O este poema con tanto sentimiento:
LA CARICIA PERDIDA.

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos...En el viento,al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega.Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida,rodará...rodará...

Si en los ojos te besan esta noche,viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja,que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh,viajero,que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida,¿me reconocerás?

2 comentarios:

Potrilla Salvaje dijo...

La canción de "Alfonsina y el mar", es una canción que si se canta se debe transmitir como un mensaje en melancolía y trizteza, y recriminación con rabia; es una canción muy fuerte, y quien sabe interpretar y sentir cada una de sus palabras, puede llegar a sentir ese dolor por el que decidió suicidarse. Besos Sejmet de tu amiga Potri.

MisterEddy dijo...

Muy buen post, me ha llegado su sensibilidad. Linda la canción muy bien traída. Comparto contigo esa fascinación juvenil por lo maldito, así como la necesidad de superarla e ir haciendo pequeñas conquistas en la dura, pero también estimulante realidad.